• Hay patinetes eléctricos eficaces a partir de 400 euros.
  • Su autonomía llega a los 30 km y su velocidad máxima no debe superar los 25 km/h. 
  • En ciudades como Barcelona, su uso ya está regulado por la ordenanza de movilidad. 

He estado usando durante un mes un patín eléctrico y mi conclusión es que éste, o cualquier otro de los llamados dispositivos de movilidad personal, pueden ayudar a mejorar la productividad. Por lo menos, si tu lugar de residencia es una ciudad como Madrid, donde un conductor se pasa al año 21 horas de media detenido por completo en atascos, semáforos…

Ese el dato del informe Inrix más reciente, de 2015, aunque esta cifra habrá ido en aumento por el incremento de la movilidad gracias a la recuperación económica —esa fue la tendencia ya en 2012, 2013 y 2014—. Además, en mi caso, ya que vivo en un pueblo en el límite de la provincia, el tiempo de detención en atascos puede perfectamente llegar a ser el doble: 42 horas al año.

Eso supone casi dos días con los que, hasta que lleguen los primeros coches autónomos, poco se puede hacer salvo escuchar la radio o hablar por teléfono, siempre, vía bluetooth. Así, tras hacerme con un patín eléctrico, he regresado al metro y al tren en busca de recuperar parte de ese tiempo.

Mi primera conclusión es que —tras el necesario periodo de aprendizaje sobre su funcionamiento—. con un patín eléctrico se puede incrementar la productividad en pocos días. De las casi dos horas de coche haciendo nada, pasé a apenas 20 minutos diarios de coche (indispensables), más otra hora y 20 minutos en transporte público para trabajar, leer o estudiar en el tren, y otros 20 de patín.

El ahorro en gasolina frente al precio del transporte público tampoco es desdeñable, pero eso depende de dónde viva cada uno. En mi caso, cifro el saldo de ahorro en movilidad en 2,5 euros al día, teniendo en cuenta el pequeño gasto de electricidad del patín (una carga de dos horas dos veces al día).

Es decir, tras unos ocho meses de uso metódico de un patín eléctrico, conseguiría amortizar totalmente una inversión de 400 euros. En ese tiempo, habría conseguido invertir 31,5 horas perdidas en el coche en tiempo eficaz para trabajar, estudiar o leer. Pero todavía hay más ahorros potenciales con los que no contaba.

Los patines eléctricos como el que he probado se ofrecen más bien como solución de última milla, es decir, están más pensados para desplazamientos de un par de kilómetros a lo sumo. Y en esto no tienen rival porque son igual de rápidos y más cómodos que una bicicleta. 

Varios ejemplos: lo llevas en el maletero y no encuentras estacionamiento cerca del trabajo, no hay problema, aunque estés a ocho manzanas, el desplazamiento hasta la oficina se hará en dos minutos; también, cuando se trata de hacer recados, el patín electrificado termina convirtiéndose en una herramienta definitiva a la hora de ahorrar minutos.

Además, se puede entrar con el patín a cualquier establecimiento, cosa que no es posible hacer con una bicicleta.

FUENTE: Businessinsider (Vicente Cano)